A las personas que te dicen: "He cambiado, te veo y ahora te noto más guapa, ojalá nunca me hubiera alejado de ti, ya no soy el mismo de antes, soy una persona totalmente diferente". Solo te queda observar y decir: Gracias, pero ya no.
Porque si no se hubieran ido, si jamás se hubieran alejado, tal vez no hubieras crecido, nunca hubieses cambiado, no hubieras conocido personas nuevas, no habrías experimentado el amor/dolor y tantas sensaciones, solo te queda agradecer, dar la vuelta y seguir.
Quédate con quien te produzca paz en lugar de agobios, con alguien
que no intente poseerte física ni emocionalmente, que sepa confiar en ti
y que no venga con intenciones falsas,
ni sentimientos a medias, con alguien a quien no debas cuestionarle
nada, y que no te dé motivos para dudar de él.
Quédate con quien te inspire a crecer, a superarte, a realizar todos
tus sueños sin importarle que deba vivir a kilómetros de ti, que aunque
le duela verte cada mes o cada año lo acepte sin ningún reproche, que
por mucho que lo sienta, reconozca y acepte que tus metas y tus sueños
siempre serán tu prioridad. Quédate con quien te quiera así, tal
y como eres, con todos tus sueños y tus miedos, que por ningún motivo
intente cambiar tus ideales y tu forma de pensar. Que sepa respetar tu
espacio, tu tiempo y que entienda que muchas veces la rutina te rebasa.
No existe el olvido, no se puede
olvidar a una persona o un hecho, simplemente, se supera. Superas
relaciones, superas miedos, superas pérdidas, superas heridas,
continuamente superamos cosas, pero no las olvidamos. No
desaparecen de un día para el otro ni de un año a otro de nuestra
mente,simplemente comenzamos a darle importancia a otras cosas u otras
personas que nos van alejando de lo que nos causa daño hasta que
logramos que no nos afecten más. Es una cuestión más que nada, de tiempo.
Suelta a los que te pesan. Los que restan. A los hipócritas. Los que te
atan. A los que exprimen. Suelta lo que te aleja de ti mismo/a. Suelta
lo que no te mejora. Lo que no ayuda. Suelta la negatividad. Suelta los
lastres y el mirar atrás. Suelta el pasado y vuela. Suéltalo. De golpe.
Hay personas y situaciones que si no se dejan de golpe, te atan a ellas
para siempre. Cada día más a ellos, cada momento más lejos de ti. Suelta
de una vez, siempre podemos comenzar de nuevo y empezar a vivir de la manera que nosotros mismos QUERAMOS y ELIJAMOS. Siempre estás a tiempo. Elige SOLTAR.
Existen dos tipos de despedidas a las que sí o sí deberemos hacer frente: aquellas en las que la vida te echa a ti y aquellas en las que tú decides qué echas de tu vida.
Si bien las primeras suelen ser más duras, las segundas suelen ser más difíciles.
Si bien las primeras pueden pararte el corazón, las segundas pueden hacer que empiece a latir de nuevo.
A los 40 años Franz Kafka (1883-1924) que nunca se casó y no tenía hijos, paseaba por el parque de Berlín cuando conoció a una joven que lloraba, porque había perdido su muñeca favorita. Ella y Kafka buscaron la muñeca sin éxito.
Kafka le dijo que lo conociera allí al día siguiente porque volverían a buscarla.
Al día siguiente, cuando aún no habían encontrado la muñeca Kafka le dio a la chica una carta " escrita " por la muñeca, que decía: " por favor no llores. Hice un viaje para ver el mundo te escribiré sobre mis aventuras."
Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka.
Durante sus reuniones, Kafka leía las cartas de la muñeca, escritas cuidadosamente con aventuras y conversaciones que la chica encontraba adorables.
Por último, Kafka le trajo la muñeca (compró una) que había vuelto a Berlín.
"no se parece en absoluto a mi muñeca", dijo la chica.
Kafka le entregó otra carta en la que la muñeca escribió: "mis viajes me cambiaron" la chica abrazó a la nueva muñeca y la llevó toda feliz a casa.
Un año después, Kafka murió.
Muchos años más tarde, la chica adulta encontró una carta dentro de la muñeca. En la pequeña carta firmada por Kafka decía:
" todo lo que amas probablemente se pierda, pero al final el amor volverá de otra manera."