La misma historia que se repite una y otra vez. Diferentes caras y las
mismas heridas. Y una vez, como antes, miles de preguntas que solo
tienen como respuesta el silencio.
Da igual como lo hagas, al final
no caben las opciones valientes de todos los cuentos que te lleven al
final feliz, no importa tener la conciencia limpia y los pasos medidos
para esta vez no equivocarte, no importa ser la buena del cuento ni el
intentarlo con todas tus fuerzas. Al final, solo hay un sumidero sin
miramientos, al final desaparecerá sin mas y solo te quedaran recuerdos.
Hace años pensé que siempre estaría sola, nadie fue capaz de creerme, y ahora se que siempre tuve razón.
viernes, 8 de junio de 2018
domingo, 18 de febrero de 2018
Hacia la reconstrucción.
Cuando te sientas mal, no busques inmediatamente buscar sentirte bien;
pues en la vida es necesario experimentar ambas emociones. Pero todo
lleva su tiempo, a los muertos se les llora un tiempo y después, se deja
ir. Lo mismo sucede en la vida, si tienes que llorar, hazlo, si tienes
que caer, hazlo, incluso, si tienes que romperte en mil pedazos, hazlo.
Pero una vez que lo hagas, comienza tu camino hacia la reconstrucción.
Después de todo, de los momentos más difíciles de nuestra vida, han logrado sacar la mejor versión de nosotros.
¿Cuándo fue la última vez que resurgiste cuando creías que no podrías hacerlo?...
miércoles, 11 de octubre de 2017
Mereces recibir
Si tengo que pedir que me llames, mejor no lo hagas, si tengo
que pedir que me busques mejor piérdete, si tengo que pedir que estés
conmigo quédate donde te encuentres, si tengo que pedirte ser una
prioridad, quédate con tus opciones.
Yo soy un placer, mi compañía enriquece, soy divertida, lista, y tengo el don de convertir un mal día en un día feliz. Son suficientes razones para no tener que pedir, soy una persona que también merece recibir.
Yo soy un placer, mi compañía enriquece, soy divertida, lista, y tengo el don de convertir un mal día en un día feliz. Son suficientes razones para no tener que pedir, soy una persona que también merece recibir.
viernes, 31 de marzo de 2017
Buscando la mujer perfecta.
Durante mi juventud busqué a la mujer perfecta. Cuando llegué a Damasco conocí a una mujer linda, pero ella no era inteligente.
Continué viajando y en Isfahan conocí a una mujer muy inteligente pero no era bonita.
Entonces peregriné a El Cairo, donde conocí y cené con una muchacha bonita, espiritual e inteligente.
– ¿Y cómo que no te casaste con ella?
– ¡Ah mi querido amigo! ¡Ella también buscaba al hombre perfecto!
("lo mejor es enemigo de lo bueno” “el cuerpo perfecto, la pareja perfecta, el trabajo perfecto: la neurosis perfecta”… Tener las cosas claras y no conformarse con migajas es una cosa, buscar la perfección es otra....)
Continué viajando y en Isfahan conocí a una mujer muy inteligente pero no era bonita.
Entonces peregriné a El Cairo, donde conocí y cené con una muchacha bonita, espiritual e inteligente.
– ¿Y cómo que no te casaste con ella?
– ¡Ah mi querido amigo! ¡Ella también buscaba al hombre perfecto!
("lo mejor es enemigo de lo bueno” “el cuerpo perfecto, la pareja perfecta, el trabajo perfecto: la neurosis perfecta”… Tener las cosas claras y no conformarse con migajas es una cosa, buscar la perfección es otra....)
miércoles, 8 de marzo de 2017
jueves, 23 de febrero de 2017
miércoles, 26 de octubre de 2016
Una vez quise ser hombre
Una vez quise ser hombre
para casarme con mi hermana
que ya lleva tres divorcios.
Para amar a mis amigas
que en cada relación mueren un poco.
para casarme con mi hermana
que ya lleva tres divorcios.
Para amar a mis amigas
que en cada relación mueren un poco.
Para escribirle a Rosi
esas cartas que no llegan nunca.
Llamar por teléfono a Pilar
que espera tantas tardes.
Llenar de caricias prolongadas
el espacio de Beatriz,
que vive sola
y le tiene miedo a los temblores.
esas cartas que no llegan nunca.
Llamar por teléfono a Pilar
que espera tantas tardes.
Llenar de caricias prolongadas
el espacio de Beatriz,
que vive sola
y le tiene miedo a los temblores.
Quise ser hombre,
para amarlas a todas y no sentir más
el frío de sus lágrimas en mi playera,
ni mirarlas apagarse.
para amarlas a todas y no sentir más
el frío de sus lágrimas en mi playera,
ni mirarlas apagarse.
Pero soy mujer y, aunque puedo
escribirles cartas,
llamarlas por teléfono,
bailar descalzas,
secar su llanto,
tocar su alma…
escribirles cartas,
llamarlas por teléfono,
bailar descalzas,
secar su llanto,
tocar su alma…
No es suficiente.
No les alcanza.
No les alcanza.
Porque, desde niñas, aprendieron
que los hombres son un premio al que hay que amar,
sin importar si ellos las aman.
que los hombres son un premio al que hay que amar,
sin importar si ellos las aman.
Rosa María Roffiel
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